sábado 7 de noviembre de 2009

Anorexia, bulimia y lagrimas

Desde siempre estuve acostumbrada a conseguir lo que quería, quería ser una buena estudiante y tener calificaciones excelentes y lo hice, quería aprender a tocar guitarra o cuatro y lo hice, quería experimentar lo que se siente estar estudiando lejos de casa y también lo viví, quise tener un carro y manejar a cualquier lugar y también lo logre... quise adelgazar y verme "bella" y logre separarme de mis amigos, mi familia y todo ser viviente que pudiera hablar u opinar.

Mi "problema" fue desarrollándose poco a poco, crecía y se alimentaba de mis sueños, de mis deseos y anhelos creía que la belleza se encontraba en un estado de delgadez extrema, y para lograrlo pase por muchas etapas. Al principio pensaba que la manera correcta era hacer muchas repeticiones de ejercicios y tomar cantidades descomunales de agua para luego atiborrarme cantidades de comida y sentirme culpable por haberlo hecho, seguido a esto, vinieron las dietas, dieta de la manzana, dieta de la piña y atún, dieta de la pasta, dieta de las frutas (mal llamada desintoxicante si la tomas por mas de una semana), y millones mas.

Luego pase por una etapa en donde clasificaba los alimentos por su cantidad de calorías, carbohidratos y grasas, empecé a consumir solo los alimentos que contenían mínimos gramos de carbohidratos o ningunos, me obsesionaba el contar cada uno de los valores de cada cosa que iba a comer y llevaba un registro de ello. No podía fallar.

Mis desayunos constaban de una rebanada de queso y una de jamón mucho café y edulcorante. Los almuerzos eran similares comía queso y tomates para tener algo "balanceado" en mi estomago y las cenas eran exactamente iguales al desayuno. Mis malos hábitos alimenticios preocupaban mucho a la gente a mi alrededor, pero mientras su preocupación era mas fuerte yo sentía que estaba llegando a mi meta aunque todo esto se venia abajo cuando al verme frente al espejo, Gabriela era cada vez mas obesa y grotesca.

Luego vinieron los laxantes y las pastillas para adelgazar, semillas indu anti-obesidad (esos 54kg debían ir abajo de inmediato), Mas tarde me entere aterrada que estas semillas eran toxicas e incluso habían matado a una persona conocida que casi duplicaba mi peso. Fue entonces que decidí dejarlas y empezar a tomar laxantes de manera más regular, dos o tres pastillas al día antes durante o después de comer, era descontrolado y varias veces tome un pequeño manojo de ellas, abuse tanto de esos medicamentos que mi intestino colapso y dejo de funcionar se que estuve cerca de tener una peritonitis ya que no había manera de vaciar mi intestino, estuve en tratamiento y pude mejorarme pero mi obsesión por adelgazar seguía latente.

Fue allí donde empecé a dejar de comer, solo tomaba una comida al día, y evitaba las reuniones familiares ya que allí seria imposible no comer, me ofrecían comida diciendo “estas muy delgada, tienes un mal semblante”, pero para mi eso no tenia importancia, “debes alimentarte bien, cuando tengas unos años mas que quieras tener un bebé no vas a estar en buenas condiciones” y mis pensamientos iban por “si claro, obviamente quiero tener el vientre de tamaño de un globo no puedo tener bebés”(el regalo mas grande que puede dar una mujer es el fruto de su vientre, un hijo ahora lo he aprendido sin tenerlos) mi obsesión estaba al extremo. Recuerdo un almuerzo familiar en un sitio en Puerto la Cruz donde venden un Pescado divino (Si, he cambiado) para evitar comer escondía la comida en servilletas para luego botarlas a la basura, deprimente, lo sé.

El día del comienzo de mi caída llegó. Estaba por terminar mi último semestre en la universidad, tenia EXCELENTES CALIFICACIONES, y estaba terminando mi tesis de grado, me había avocado totalmente a mis estudios, tenia el corazón roto por enamorarme de quien no se había enamorado de mi por completo pero que si mostraba cierto interés, discutimos y dejamos de ser los amigos que fuimos por 6 años, me sentía sola, no tenia amigos y estaba lejos de casa y de mi familia, mi desorden alimenticio había causado que mi cuerpo se resintiera y había dejado de menstruar por falta de nutrientes, me dolían las articulaciones y mi estómago sufría de gastritis y mi piel estaba marchita.

Hice un viaje a casa y mi madre (la persona mas hermosa de este mundo) al verme, se preocupó mucho, su instinto no fallaba, y decidió llevarme al médico, el procedió a revisarme y hacerme distintas preguntas, fue cuando empezó a hablarme de cómo debe ser la alimentación de los jóvenes sobre todo de las mujeres, mi mamá le comento “ella no come mucho, hace muchas dietas” y empezó a preguntarme por mis hábitos alimenticios y allí fue donde mi máscara se vino abajo, no pude mas le conté todo al Doctor que apenas conocía y todo fue escuchado por mi mama.

Me remitió a otros especialistas, un nutricionista y un psicólogo. Accedí solo porque muchas veces sentí ganas de morir, de no sentir más, quería dejar de sufrir. Sabía que me estaba autodestruyendo. Obtuve mi plan alimenticio y me sentía mal porque mis padres estaban haciendo un gran esfuerzo por pagar todos los exámenes y todos los tratamientos, pero eso ayudo mucho, aprendí como debía alimentarme, termine mis exámenes y mi tesis obtuve una mención honorífica y regrese a casa, aun con muchos kilos menos (pesaba 48kg y mi altura es de 151cm) mis vecinos se asombraron mucho al verme, y muchos de ellos estaban preocupados, yo aun no quería comer nada fuera del plan alimenticio que me había facilitado mi nutricionista y sentía miedo de comer mas allá de las porciones que ella me había indicado.

Pero gracias al amor, gracias a la compresión y apoyo de mis padres, mi familia de esa persona que estuvo allí conmigo apoyándome, es que hoy soy la mujer que escribe esto, no estoy muerta ni estoy enferma.

He salido adelante aunque he tenido recaídas, ayer fue uno de esos días, pero se que ha sido el resultado de la cantidad de estrés con el que estoy viviendo estos últimos días, deje de cenar por varias noches y ayer me di cuenta que estaba a punto de caer nuevamente en el circulo vicioso de los desordenes alimenticios, y eso es algo que no puedo permitir.

Le doy gracias a Dios porque hoy he despertado con una nueva idea y con otro pensar no quiero perder a aquellos que tengo a mi lado por una idea errada que se a quedado colgada como telaraña en mis pensamientos.

Les pido disculpas a todos los que he herido por mi actitud y por mi comportamiento. Tengan la certeza de que si puedes superar este tipo de problemas si es posible aprender a ser feliz con tu cuerpo y con tu mente, si existe el equilibrio, la buena voluntad y las ganas de salir del hoyo de todas las personas que hemos pasado por estas situaciones. Fortaleza, amor por ti mismo y apoyo son los ingredientes necesarios para superar un desorden alimenticio. SI SE PUEDE!.